Balance Social 2016 Casa de las Estrategias

Durante el 2016 nos centramos en investigación y mantuvimos la construcción de redes con adolescentes como un horizonte misional. En materia de oficios, aunque el oficio investigativo fue el principal, también planeamos, definimos metodologías, nos capacitamos y en síntesis nos preparamos para desarrollar campañas culturales y ciudadanas.

Ya que algunos impactos de la investigación los estamos calculando para el 2017 y 2018, el 2016 fue un año en el que vimos madurar la transferencia metodológica en la que insistimos con una mesa de trabajo con rectores de Escuelas Protectoras e Inspiradoras. En una dirección cercana, el 2016 fue el año en el que descubrimos la sostenibilidad de la red de adolescentes Editores de Ciudad con oficios en convocatoria, diálogo y comprensión.

Contexto

Todos en Medellín venimos de algún pueblo y los jóvenes populares suelen ser hijos de campesinos cuando no ellos mismos fueron desplazados en su infancia de un pueblo de Antioquia. En Antioquia -y no sólo en Medellín- los adolescentes de hoy son descreídos: para un adolescente de Antioquia ya no es seguro que el paso decisivo sea irse para Medellín aunque a veces es necesario. Ya no se sueña tan frecuentemente con establecerse en otro país y se empieza a creer más en viajar a Latinoamerica que a EE.UU. Los adolescentes quieren que les lleguen todas las ideas y culturas al lugar donde están, quieren ejercer una ciudadanía desde su municipio y hacer parte de un nosotros dinámico y en expansión que supera el territorio.

Antioquia tiene subregiones donde se vive la miseria de un agro históricamente abandonado y estas mismas subregiones carecen de un foco o un sueño que una a la comunidad y padecen la sensación interna y la mirada externa de inviabilidad. En ese escenario vemos cómo algunos municipios de Antioquia se envejecen y entramos en un círculo vicioso de abandono del campo que va a repercutir en la soberanía alimentaria de toda Antioquia. En Medellín las tradiciones mafiosas de la violencia siguen fuertemente arraigadas, hay una crisis del aire y el modelo de ciudad parece agotado en unos puntos y resquebrajado en otros. Subyacente a todo esto hay una crisis ética de solidaridad en la ciudadanía, modelos de éxito que le ofrecemos a los adolescentes y de responsabilidad en la dirigencia.

Aunque hay una crisis en el tejido social, el activismo ciudadano frente al medio ambiente, la lucha contra la corrupción y la reducción de la violencia entusiasma y genera esperanzas sobre el rol de la ciudadanía. Veníamos de una tradición muy valiosa en Medellín que incluye los movimientos de víctimas -con sus defensores de derechos humanos y los familiares de los desaparecidos- del antimilitarismo de inspiración anarquista y que tenía luchas concretas sobre la objeción de consciencia para prestar servicio militar.

A pesar de que Medellín le puso una cantidad enorme de votos al “No”a los acuerdos de la Habana, un público joven y universitario acompañado de organizaciones históricas hizo un trabajo enorme superando la votación por el “Sí que la que tuvo el actual alcalde de la ciudad. Hoy en día hay un trabajo constante -y que es urgente en el balance de la ciudad- para darle sustentación ciudadana a los acuerdos actuales y venideros con las guerrillas.

Los universitarios se movilizan intensamente en coyunturas y las redes culturales de la ciudad siguen poniendo agenda y proponiendo nuevas estéticas para la ciudad. El movimiento LGBTI está sufriendo una transformación que empieza por ampliar las clasificaciones, luego continúa en especificar y termina desclasificando: las nuevas masculinidades, oponerse a lo heteronormativo y no diluir reivindicaciones importantes de lo trans o mujeres homosexuales en la representación de lo gay son aspectos importantes. El cuerpo, el género y la sexualidad tiene procesos continuos y amplias solidaridades coyunturales pero todavía no logra convertirse en una discusión de ciudad como lo ha hecho la violencia y el medio ambiente.

Los ambientalistas -donde es muy importante la intersección del cicloactivismo- proponen un estilo de vida, tienen denuncias y tienen propuestas. Ellos van a incitar la siguiente transformación de ciudad y pueden lograr una transformación cultural.

Lo que está por verse es sí la veeduría volverá a tener un centro en la opinión pública y una mirada holística y continua que no se restringa en la percepción -como es la tendencia de las últimas encuestas que invierten el orden de la realidad creando percepción. ¿Vamos a lograr romper la cárcel de la hipermediatización de las redes sociales para volver al debate y no quedarnos encerrados en pequeños guetos virtuales? Creemos que la principal apuesta es que los adolescentes experimenten la ciudadanía de forma temprana mediante la creación y participación en colectivos y el interés por la crítica desde una comprensión autónoma.

Organizacional

Empezamos el 2017 con un equipo compuesto de 9 personas de forma permanente donde hay una táctica de bienestar, una estratega administrativa, un estratega ejecutivo, una estratega de desarrollo, una estratega del dato, una estratega de información, una estratega de fuente, una estratega de redes y una estratega de vínculos. Un equipo transdisciplinar -que está organizado por varios procesos y protocolos de trabajo que enriquecen el trabajo de traducciones entre lo cualitativo y lo cuantitativo, donde se suman métodos etnográficos a la informática (como machine learning)- logra abordar problemas con la comprensión organizacional, del contexto y haciendo que los datos se conviertan en información para la toma de decisiones y que el conocimiento se convierta en nuevas políticas públicas o procesos sociales.

 

Con un equipo donde tres personas están concentradas en el tratamiento de la información y a la construcción de conocimiento, encontramos la transformación del conocimiento en dos procesos -para la coordinación de redes- con una estratega para el desarrollo de vínculos y la habilitación de espacios que fortalezca colectivos abiertos de adolescentes y otra para desarrollar campañas culturales y hacer una difusión de información con la convicción de que el conocimiento debe ser público.

Redes

Seguimos convencidos de que lo logramos juntos o no lo logramos y que todo lo maravilloso que hemos podido hacer es en red. El impacto social se logra en red.

Empezamos el 2017 con un Consejo Académico integrado por Francisco Thoumi, Ingrid Bolívar y Fernando Patiño y trabajando hombro a hombro en la campaña NoCopio con artistas, pedagogos y un sicólogo de los colectivos Ciudad Frecuencia y Unión entre Comunas.

En el 2016 nos comprometimos con una Mesa de Seguridad para la Política Estatal de Seguridad para Medellín integrada por organizaciones sociales y académicos; empezamos un intercambio académico con el Observatorio de Favelas en Río de Janeiro que nos lleva a una red de investigadores de periferia y encontramos varias formas de cooperación para la investigación académica con la Policía Nacional.

Nuestra red nos permitió llevar a cabo un trabajo académico y social en cada una de las comunas y corregimientos de la ciudad (21), destacando espacios de intercambio y encuentro con nuestros aliados de Comfenalco Antioquia, Casa Teatro el Poblado, Museo Pedro Nel Gómez, el teatro Pablo Tobón Uribe, Corporación Otraparte, la Tribu Akowa y Ciudad Frecuencia. Empezamos a trabajar en red en El Bagre, Ituango y Apartadó aprendiendo de la relación campo-ciudad y apostando a generar ciudadanía desde la adolescencia en ciudades de dos mil habitantes.

Escuelas Protectoras e inspiradoras

Durante el 2016 desarrollamos un software para llamar a lista en los colegios llamado OEPI que estamos poniendo a prueba en la Institución Educativa Santa Elena. Este software permite llamar a lista desde el celular de un docente y que cualquier directiva escolar pueda ver no sólo las estadísticas de asistencia en tiempo real sino gráficas y alertas. Este software es también un acuerdo filosófico sobre las relaciones y la gestión de vínculos, en tanto propone un monitoreo sencillo de emociones de los estudiantes.

La transferencia metodológica se dio con 9 Instituciones Educativas con un software para alertar sobre la deserción escolar, trabajando el desarrollo de redes, voluntariados, diagnóstico, mediciones y construcción de indicadores, logrando impactar a 5.437 adolescentes.

Atrapando sueños para editar la ciudad

Este fue el año en que encontramos el flujo compacto entre Atrapadores de Sueños y Editores de Ciudad, proponiéndonos para el 2017 llegar a la esquina, mapeando guetos y llegar a ese rincón donde un preadolescente o adolescente ha perdido la confianza y la praxis de la simpatía.

Continuamos con una alianza con Fraternidad Medellín, Confiar, Morada, Unión entre Comunas y Ciudad Frecuencia para compartir un espacio y mantenerlo abierto. El espacio de Morada está cada vez más definido por la dinámica de adolescentes y jóvenes y en el 2017 empieza con más horas para la exploración, la creación y la expresión, gracias a los procesos que se fundan y refundan con una economía solidaria del intercambio y el placer de la invención y la amistad.

Hemos contado con acogidas maravillosas de adolescentes en el teatro, donde el Teatro el Trueque y la Institución Educativa Luis Amigó constituyen un ejemplo de la red de Atrapadores de Sueños.

Mientras que Atrapadores de Sueños es una pausa para la escucha y desarrollo del afecto desde la fraternidad ciudadana, Editores de Ciudad es el reconocimiento del otro y compartir una identidad que sirva para la amistad entre adolescentes y hacer efectivo el derecho a la ciudad.

Con Editores de Ciudad este año fuimos a Ituango y apoyamos la construcción de un mensaje titulado como Ganas de Paz. El sentido tanto del viaje a Ituango, como de unas entrevistas de los Editores de Ciudad a sus abuelos y abuelas, es reconocer una raíz y desde ahí una sensibilidad para valorar la construcción de la transformación de conflictos armados. En este proceso de reflexión fue maravilloso contar con el colectivo Morada, Generación Paz y el Centro de Fe y Culturas.

En el 2016 también contamos con la visita de Francisco Thoumi que nos permitió hacer un intercambio inusitado con la admirada Institución Educativa José Acevedo y Gómez para beneficio del nodo de Editores de Ciudad en la Comuna 15. Arrancó un proceso con Víctor Gaviria de grupo de estudio en literatura antioqueña y un cine foro en el barrio Raizal donde aprovechamos su curaduría de cine y paz para fortalecer el nodo de Editores en la Comuna 3.

La red de Editores de Ciudad tiene pioneros hoy que son capaces de fundar procesos, llevar a cabo relevos en sus colectivos, entrevistar subsecretariosde la Alcaldía de Medellín, generar contenidos, hacer arte y denuncia, lo que está siempre atravesado por una posición ética del oficio de vivir.

Instalar un acuerdo sobre el homicidio

En el 2016 tuvimos una reunión con el Alcalde de Medellín, después de un encuentro público para señalar la necesidad de un protocolo para protección de víctimas potenciales de homicidio. Luego de ahí siguieron 5 sesiones de trabajo y acuerdos y varios cruces de documentos donde logramos finalmente tener un protocolo completo, un manual y un entrenamiento para profesionales y policías en el 1,2,3.

Este protocolo tiene la vocación de institucionalizarse y ha sido un trabajo en conjunto con la Alcaldía de Medellín que esperamos que quede operativos durante el 2017.

Intercambio académico con la policía

Recorrimos todas las Estaciones de Policía de Medellín y desarrollamos 21 grupos focales y dictamos un taller a 158 policías (adscritos a todas las estaciones).

Tanto los testimonios como descubrir el poco diálogo del que hacen parte los miembros de la Policía nos ánima a pensar en el valor de los efectos valiosos de este intercambio en prácticas cotidianas que comienzan por el diagnóstico, continúan por la clasificación de fenómenos y terminan en un relacionamiento con la ciudadanía (específicamente adolescentes y jóvenes populares).

Investigación

Tanto en el tratamiento como fuentes de policías como de adolescentes populares hubo un gran aprendizaje para Casa de las Estrategias en la comprensión de la anatomía compleja entre la violencia, la protección y la relación con la institucionalidad.

Aparte de las entrevistas, los grupos focales y las encuestas, fueron definitivos recorridos en los que hicimos etnografía de plazas de vicio, puntos de encuentro, “esquinas”y fumaderos.

Sentimos una nueva comprensión sobre el territorio de Medellín y el estado actual de la Policía y nuestras tareas pendientes (como Estado definido por la sociedad civil). Cada vez sentimos que profundizamos más en la comprensión de los adolescentes populares en Medellín y el homicidio en la ciudad. Medellín es un gran laboratorio si enseña tanto de sus fracasos como de sus aciertos.

Estamos al borde de establecer relaciones complejas entre costumbre, solidaridad y homicidio que rompe el esquema víctima, victimario para darnos un rol a todos (como espectadores, allegados y habitantes).