Análisis de discurso: Gobierno de Medellín twittero – Segunda parte

Segunda entrega

Utilizando una librería en Python que se llama WordCloud para procesar los tweets de la alcaldía, el alcalde sus dependencias y los ordenadores del gasto, notamos que en enero lo que más menciona el alcalde es a la Fundación Carla Cristina, en febrero a Hidroituango y en marzo a EPM. Por supuesto puede haber razones válidas y positivas para mencionar, hacer rendición de cuentas y hacer formulaciones sobre EPM e Hidroituango, pero es extraño y genera preocupación que el alcalde se centre en una Fundación.

Puede que para el alcalde y compañía la Fundación en cuestión no sea la mejor y haya cometido algún error, pero nadie es capaz de sostener que la Fundación es un problema para Medellín y menos una prioridad de problemas a discutir. Más bien para muchos, incluyéndonos, es una Fundación que ha hecho mucho por Medellín y le debemos mucho. Tristemente, es más fácil poner en la palestra a alguien de forma escandalosa por una animadversión y por una coyuntura, en vez de una increíble y valiosa trayectoria. Lo cierto es que esos enfoques del alcalde están dañando la dignidad del cargo y dañando la democracia, en tanto parece que puede perseguir y vetar a quienes estén relacionados a algún grupo que lo critiquen o le haga veeduría y daña los roles y hasta la separación de poderes, en tanto un alcalde no está en la rama del poder que investiga y sanciona. La dignidad de un cargo también requiere dignidad y sobriedad. Lo que funciona normalmente no hace tanto ruido, no rechina.

También hay ejemplos buenos, como son las Secretarías de Juventud y Movilidad en twitter. Vemos a movilidad prestando un servicio y la de Juventud sacando lo mejor de nosotros con un tono solidario de acompañar, escuchar, charla y hablar.

Lo que sí es muy anticuado es tantos ordenadores del gasto y secretarías que mencionan a diario el nombre de Daniel Quintero, como si no hubiera co-autoría y se tratara de un príncipe. Quizá los ejemplos donde esto más se ve es en Corregimientos, Etnias, No-Violencia y Salud. Podemos pensar que esto en particular no es grave, pero puede ir acompañando de una gratitud y de una personalización del Estado, como “ gracias a… ” , “ por orden de… ” y en un país como Colombia refuerza una cultura política de los favores (y no de los derechos) y una democracia basada en el carisma o los buenos sentimientos del dirigente (y no en el deber y en el servicio).

La inmediatez de la política es dañina, las soluciones diarias o de cada hora infantilizan a la población y por eso nos hemos acostumbrado a discursos mesiánicos y heroicos donde todo se va resolver milagrosamente en cuatro años y la comunicación pública se puede desgastar en la excusa de que todo es culpa del anterior. Un político debería de tener claro antes de lanzarse qué de lo que hizo su antecesor es tan grave que va a impedir cumplir con sus promesas.

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