Conexión Académica: Identidades juveniles en Medellín – Segunda parte

La columna de Camila Uribe, Estratega Ejecutiva de Casa de las Estrategias, para Morada Noticias.

Seguimos analizando el texto que publicaron desde la Universidad de Antioquia sobre Mundos de Vida entre los jóvenes de Medellín. Revisábamos que la categoría de joven es compleja y no debe ser limitada porque dentro de esta categoría de edad hay una gran diversidad de cultura, estilos de vida y búsquedas. Sin embargo, en el texto se siguen delimitando estudios de caso como los que revisaremos hoy.

Primero, los jóvenes del centro de Medellín. Lo analizan desde la cultural corporal, es decir como sus cuerpos terminan expuestos en las dinámicas que allí hay. Los jóvenes del centro se posicionan desde las formas que encuentran de ganarse la vida, algunas que son sancionadas socialmente, pero que para muchos de ellos resulta como la única alternativa ante la pobreza extrema y la falta de redes: como la explotación sexual y la prostitución.

Muchos de ellos tienen poco acceso y apoyo de las instituciones y además están desescolarizados, excluidos de sus familias y les cuesta el apoyo en salud. Ellos son muy estigmatizados por la forma en la que les toca vivir y adaptarse al centro, pero a la vez el centro les está ofreciendo formas muy dañinas de ganarse la vida.

Ahora pasemos del cuerpo al espacio público. El libro analiza el caso del parque del poblado y pone el dedo en la llaga con la necesidad de espacios de encuentro, de construcción de identidad y de cultura entre jóvenes, pero que ha sido limitado por un código de policía que pretende disminuir la violencia a través de la restricción al consumo de alcohol en esos espacios públicos. Eso ha limitado y ha estigmatizado la presencia de jóvenes en espacios como el parque del poblado sin haber tenido en cuenta, cómo hace muchos años se viene desarrollando las prácticas y usos en este espacio y las formas de apropiación que ha tenido. Más allá de lo material del espacio, hay que cuidar las relaciones que se tejen allí que son además, muy plurales porque llegan jóvenes de muchas clases sociales y de diversas zonas. Así, es como se construyen las juventudes contemporáneas que finalmente ponen también discusiones, arman el tejido social, urbano y las nuevas transformaciones.

Finalmente, en el texto contrastan con los jóvenes de clase alta y ven que las principales tensiones y diferencias se encuentran en la espacialidad y en la segregación. Ellos están apartados y les cuesta integrarse a jóvenes de otras zonas de la ciudad porque se siente más familiarizados con quienes están cerca, en sus mismos barrios y por el desconocimiento, desconfianza y miedo que les genera el resto de la ciudad. Claro, esta segregación espacial nos habla de clasismo y de percepción de seguridad que en muchos casos es infundido por su círculo social y los jóvenes no tienen iniciativa ni les ponen mecanismos para pensar en el conjunto de la ciudad e interactuar con ella.

Sin embargo, lo jóvenes de clase alta también tienen presiones, no hacen lo que les da la gana, sus presiones vienen de que se espera demasiado de su comportamiento ético y moral para no defraudar su posición social y muchas veces los obligan a vivir vidas que no desean.

Aquí tenemos casos que nos dan señales sobre la relación con el cuerpo, el espacio, y la condición social para vivir o sobrevivir de los jóvenes en Medellín.

Fuente: BlancoDario_2021_MundosVidaJovenes.pdf (udea.edu.co)

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