Cúcuta: lectura territorial express

Para una Frontera Morada por jóvenes y adolescentes

Debilidades y riesgos

La violencia criminal es más grave que la criminalidad sin violencia y la cocaína y la gasolina produce mafias más peligrosas que el contrabando. Hay que tener mucho cuidado -incluso en los relatos- para no lanzar a los informales a brazos de las mafias.

Cúcuta lo tiene todo y en el 2019 se está agravando porque parece que decretamos como ilegal la movilidad, entonces migrar está poniendo a las personas en relación directa con mafias.

Al parecer Los Rastrojos y el ELN son los grupos armados que dominan más trochas fronterizas (EOG, 2019). Así mismo, aunque a la gente le da miedo denunciar con nombres propios, hay testimonios sobre soldados y policías colombianos involucrados en contrabando y en Venezuela parece estar llegando a niveles institucionales la participación en el contrabando -por los rangos de los implicados-.

Así las cosas, las mafias parecieran caracterizadas para el tránsito de personas y el tránsito de mercancía, y aún queda por fuera la gasolina -donde en la periferia de Cúcuta nadie pareciera comprar gasolina que pasa por los circuitos reglamentados- y en los mismos corregimientos de Cúcuta podría haber cultivos de coca. Claramente hay pobladores involucrados como raspachines (EOG, 2019).

“Esta ciudad está gobernada desde la cárcel:  (…) el alcalde actual hizo campaña con una foto de Ramiro Suárez abrazado.” (EOG, 2019). Ramiro Suárez fue un poderoso político que encarcelaron por asesinato y se dice que sigue dando instrucciones desde la cárcel. Este tipo de panorama político es afín a que mineros digan en entrevistas periodísticas que pagaron licencias a Corponorte (máxima organización ambiental), que en últimas no pasan por ningún trámite legal y superan las tarifas de impuestos (EOG, 2019).

A la violencia criminal, a la ilegalidad y a la corrupción se le une una alta taza de desempleo. A todo esto se le puede encontrar una causa o una explicación que permita propuestas y sobre todo la acción: la falta de arraigo de la población en Cúcuta hace que el sentido de pertenencia lleve a una baja participación o una participación ciudadana que no es crítica (más bien inmediatista y mecanicista).

Eso puede explicar que desde el gobierno nacional no haya habido suficiente inversión (EOG, 2019) y que a la clase política le haya quedado más fácil ser corrupta. Sin embargo, cada característica pronunciada esconde tanto un defecto como una cualidad, y en este caso estamos hablando de una población muy móvil, difícil de atrapar y de encapsular.

La obra de Fernán González rompe con un hábito de pensamiento sobre la asociación de la violencia al desplazamiento, demuestra que la violencia política colombiana tiene otra cara en el encapsulamiento o limitación de movilidad de una población (González et al, 2002).

Visto desde otro punto de vista, Medellín es más peligrosa que Cúcuta y nos lleva a preguntarnos por qué Cúcuta no está peor y en dónde reside su resiliencia. Para no esencializar algo que es casi imposible respaldar con evidencia -como que la gente de Cúcuta es más ética o menos violenta que la de Medellín-, formulamos la hipótesis de que la movilidad del Cúcuteño ha impedido que se llegue a los peligrosos controles territoriales mafiosos que tiene Medellín.

Aventurándonos un poco más con la hipótesis, queremos dejar formulado si esos niveles de controles territoriales mafiosos de una población muy inmóvil se habrían convertido en escuelas de criminalidades violenta en Medellín y en Cúcuta no -por una tradición de movilidad en espacios que superan los fenómenos de control mafioso-. Aunque los pasos fronterizos son muy peligrosos, también registramos que en la historia de Cúcuta la violencia ha tenido “soldados” de otras regiones -primero con el cartel de Medellín, luego con las guerrillas y de ahí los paramilitares-.

Esta hipótesis se podría contrarrestar por ser el Norte de Santander uno de los territorios que más sufrió la violencia partidista de finales de los 40’s y principios de los 50’s. Aunque no tenemos claros si los agentes de la violencia eran cucuteños o solamente norsantandereanos en la Violencia (violencia con mayúscula), sí podemos decir que lo importante no es el pasado, sino las fórmulas de superación de una historia. Es claro que en Cúcuta no hay una tradición de violencia criminal que involucre vecindarios lejos de la frontera.

Las heridas

Tratar de hacer un reconocimiento a la cultura en Cúcuta para que la violencia no esté peor o sea generalizada hacia los controles del miedo, quiere primero generar una alerta de lo que todavía hay para cuidar y para trabajar en los barrios y -segundo- reconocer una memoria.

A Cúcuta no se le ha dado el lugar de memoria en nuestro conflicto armado, el colombiano promedio no entiende el Catatumbo, el departamento del Norte de Santander y lo integrada que está la ciudad a esa zona rural que ha sido estratégica para el conflicto armado colombiano.

La cantidad de mujeres buscando un hijo o un esposo desaparecido, las historias de hornos crematorios usados por paramilitares en Juan Frío y los magnicidios son aún heridas que no han tenido un lugar para un símbolo, ni un momento para un rito.

Fortalezas y oportunidades

La primera fortaleza de Cúcuta es lo que en esta coyuntura ha aparecido para la Colombia del interior como un problema: ser frontera. Nos repiten en varias entrevistas cucuteños (por nacimiento o adopción) que la frontera no es un problema: es un nutriente, es una vitalidad, es una posición estratégica.

Aunque hay que lograr procesos aún más simbióticos, la capacidad industrial de Colombia -siendo mayor a la de Venezuela- hace que los productos que se exportan por Cúcuta sean más que los que se importan. Cúcuta es además fuerte en producción de calzado y el Norte de Santander en carbón.

Esta relación de frontera tiene una característica y es que el colombiano -en términos generales- es más comerciante que el venezolano, pero aún más importante es que le da una amplitud cultural creadora y de inventiva al cucuteño -que donde más se puede evidenciar hoy, es en el arte-.

El símbolo del pueblo originario Barí, en escultura principal de Cúcuta con un corte característico y un arco -normalmente conocido como Los Motilones- muestra que lo casi extinto, la minoría, constituye una reverse revolucionaria -en su sentido creador-.

Aunque la mayoría de Cúcuta puede estar hoy imbuida en algo que no sea lo cívico y lo cultural, pareciera estar emergiendo una minoría “grande”, potente que tiene una preocupación principal por el medio ambiente.

Cúcuta es la ciudad de los árboles y se pueden rastrear grandes y bellos ejemplares. El cuidado del medio ambiente puede estar coincidiendo con una generación que ya empieza a ser presente: los jóvenes recién graduados de la universidad que no sólo se están quedando sino que están regresando.

Unos se motivan “porque todo está por hacer” y otros ven otra cara de la moneda económica: el costo de la vida es bajo -propiedad raíz, arriendo y alimentación-. Si se tiene un trabajo bueno en Cúcuta se puede alcanzar una buena calidad de vida.

Cuando los jóvenes dicen que todo está por hacer, se refieren a que faltan grupos de teatro, espacios públicos, festivales, políticas públicas, transporte público masivo, memoria histórica, inventos con impacto público, programas culturales y programas ambientales.

Si todo está por hacer, entonces es un buen campo para la imaginación. El columnista Renso Saíd Sepúlveda plantea que el festival de cine de Cúcuta puede ser igual de importante que el de Cartagena con más apoyo institucional, lo que se ha logrado con mínimo apoyo y liderazgo -en especial de jóvenes- con la Fiesta del Libro es increíble y las galerías urbanas de graffiti no tienen nada que envidiarles a las de Medellín.

La perspectiva de encuentro Latinoamericano que han tenido los graffiteros con sus festivales tiene una fuerza enorme. Tal vez la fuerza está en empezar a constituirse como escuela -que no es más que la vocación para dar frutos- y para eso primero hay que tener raíces en el símbolo de uno o varios maestros.

En una de las galerías urbanas se ve un perro, que cuando alguien familiarizado se fije bien no tiene que ver con la técnica del graffiti, se trata de un perro que en el primer ensayo de galería pintó Luis Miguel Brahim, nombrado por sus alumnos como Lucho. Lucho además de artista, fue un tipo de curador, logró animar bienales, abrir espacios para la cultura y tejer red con una mirada generosa con los que estaban empezando y hacía arte desde las márgenes.

Fallecido en el 2019, Lucho pasaría de ser un cómplice de artistas jóvenes a símbolo.

Pudimos reconocer que en Cúcuta hay muchas personas pintando y están empezando a haber más músicos y una escena de Hip-hop sólida -donde hoy se reconoce a Quinta con Quinta como principal referente-.

Lo sagrado y lo profano: características

Eustogio Colmenares, director de la Opinión fue asesinado el 12 de marzo de 1993, Virgilio Barco fue el presidente colombiano cucuteño y también a su familia fue entregada la primera concesión petrolera de Colombia.  

Cúcuta es “La Ciudad de los Árboles” o el “Gran centro comercial a cielo abierto”. Habrá que esperar si estas dos ideas se logran conciliar.

Hay muchos barrios donde el agua sólo llega algunos días a la semana y el agua no es potable, ese es el contexto en el que el movimiento ambiental define como principal objetivo el cuidado y la recuperación del agua.

Cúcuta es una ciudad para la invención social porque está en varios rankings punteando: desempleo, homicidio, corrupción (difícil, pero es la opinión de algunos cucuteños), informalidad. Siendo aún mayor la intensidad don Orlando Gambóa -que ha vivido en varias ciudades de Colombia como periodista- nos insiste en que Cúcuta es la ciudad más futbolera de Colombia (EOG, 2019).

En Cúcuta la gastronomía está muy caracterizada, pero quizá el mayor símbolo es el pastel de garbanzos.

A más cercanía de la frontera, menos xenofobia, las personas en Cúcuta recuerdan cuando el flujo era inverso y muchos se han debatido entre ser venezolanos y colombianos, según la época. Lo cierto es que los amigos y la familia hablan con dos acentos y muchos siguen allá y otros regresarán.

Fuentes

  • Gonzalez, Fernán; Bolívar, Ingrid; Vázquez, Teofilo (2002). Violencia política en Colombia. Bogotá: Cinep
  • Guattari y Rolnik (2006), Micropolítica, Cartografía del deseo. Traficantes de Sueños.
  • EMZ: Mario Zabala (coordinador ACNUR Cúcuta) Entrevista marzo de 2019
  • EOG: Orlango Gamboa (periodista La Opinión) Entrevista marzo de 2019
  • EWC: Wilfredo Cañizales (director Fundación Progresar) Entrevista marzo de 2019
  • EFB: Francesco Bortignon (Sacerdote Scalabrini) Entrevista marzo de 2019
  • EJM: Joven migrante (prefiere no registrar su nombre) Entrevista marzo de 2019
  • ECL: Carlos Luna (presidente Cámara de Comercio de Cúcuta) Entrevista marzo de 2019
  • EAP: Alan Peralta (Director Caminantes Tricolor) Entrevista marzo de 2019
  • EAB: Adriana Bonfante (International Rescue Committee) Entrevista marzo de 2019
  • http://rensonsaid.blogspot.com/
  • Video de Renso Saíd https://www.youtube.com/watch?v=OzlzW7sdVhM 
  • Video y canción de Ahiman, Salem, Mc Donny https://www.youtube.com/watch?v=vW74Eeg6Sw0

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