Descubrir la ciudad con los #EditoresDeCiudad

Editores de Ciudad en Otraparte

El miércoles 24 estuvimos en el marco de #EditoresDeCiudad en Otraparte con Lucía Estrada, incluso antes de llegar desde la Estación Ayurá a la Av. Fernando González, ya sentía la importancia de volver a caminar en pandemia, el desafío de los guetos para jóvenes de Bello y la Comuna 8 y lo poco que se intenciona sobre el Derecho a la Ciudad para jóvenes de Venezuela.

Igual, el espíritu sopla muy duro y hay días, “paseos” inolvidables, donde uno puede ver como un chico o una chica reverdece ante los ojos y se hace a un vínculo que requiere todo lo tangible, pero que tiene mucho de magia (cultura, filosofía), es una gran fortuna ver brillar los ojos y escuchar las preguntas llenas de sorpresa y curiosidad

Y como son vidas tan distintas, algunos incluso han tenido una avidez mayor y más temprano que los guías en una escuela por la lectura y lo más interesante es que empiezan a tener lecturas propias, lecturas con su biografía, su estómago y piel.

Ese día dos de los Editores de Ciudad tenían algo de lo que creo que no soy capaz, tenían su propio discurso sobre Fernando González.

Lo mejor vino con el intercambio con la gran poeta Lucía Estrada, porque ella quería esencialmente escucharlos, invitarlos a que escribieran y ser sus propios albaceas (guardar, releer y archivar). Ya al punto en que Lucía leyó, ella yo y varios teníamos los ojos encharcados y los pelos de punta.

Entonces una editora de ciudad mostró su cuaderno de dibujo, una obra de arte en ciernes desde la pasta hecha por ella con tela, hasta todo lo que registra y cuentan los dibujos.

Ya para entonces estábamos en la biblioteca de Comfama encima del teatro Otraparte, un trabajo de curaduría de libros hecho con mística y esmero, para que de verdad hayan libros para leer por primera vez a los 9 o 19, entonces Juan David fue entusiasta en pedirle a los chicos que prestaran, y la mitad que menos hablan se quedaron cerca de una hora buscando el mejor libro, como si se tratara de “una decisión de batalla”.

El pacto quedó sellado con la solidaridad y dulzura de Juan David y Lucía (la de Lucía de tantos años): “vuelvan cuando quieran, vuelvan siempre”. No al grupo, no como algo solamente entre organizaciones, sino a cada uno y cada una, acostumbrados tantas veces a una ciudad (la otra) que cobra por cualquier minuto y milímetro de dignidad.

Lukas Jaramillo – @lukasjaramillo

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