Análisis mensual de Feminicidios en Medellín, junio de 2022

Compartir
Share on facebook
Share on linkedin
Share on twitter
Share on pinterest
Share on email

En lo que va del año 2022 13 mujeres han sido víctimas asesinadas en Medellín, y de ellas (1) fue asesinada en junio. La mujer víctima de feminicidio fue Vanessa Ysmaela Patiño Hernández de 35 años quien residía en La Libertad, comuna 8 Villa Hermosa. Vanessa, mujer venezolana, fue asesinada en su residencia, y murió a causa de lesiones ocasionadas con un objeto contundente al parecer por su compañero sentimental. 

Para una mención somera, pues el análisis de este mes hace énfasis en las modalidades, se tiene que durante el 2022 las comunas con más feminicidios han sido: La Candelaria con (4) feminicidios, seguida de Villa Hermosa con (2) feminicidios. Con respecto a los barrios se tiene que Estación Villa, es el único barrio en Medellín que alcanza la cifra de (2) feminicidios en este año, los demás han tenido cada uno un feminicidio.

Según las subcategorías del SISC se tiene de los (4) casos de feminicidios en febrero: (1) mujer fue asesinada por su pareja, (1) en la categoría de circunstancias y contexto* y por conflicto armado; marzo tuvo (1) caso registrado, se tiene que fue perpetrado por la ex pareja. En abril se tuvo (1) caso, en la categoría circunstancias y contexto; en mayo hubo (1) y fue cometido por la pareja de la víctima, y en junio (1) caso, también cometido por la pareja de la víctima.  

En cuanto a los lugares en que se cometieron los feminicidios, uno ha sido en la residencia de la víctima. Las demás, han sido víctimas de feminicidio y se categoriza de la siguiente manera: de las (3) mujeres víctimas de feminicidio en febrero (1) fue asesinada en un bar o cantina, (1) en vía pública, (1) en un casino; en marzo (1) en una casa o apartamento; en abril hubo (2) en vía pública, (1) en un bar o cantina; para mayo se registró (1) en un río o quebrada y junio (1) en su residencia. 

Para este mes, el Análisis de Feminicidios en Medellín se dirige hacia una comprensión de las modalidades utilizadas al momento de cometer un feminicidio y cómo esto permite inferir la logística del sujeto feminicida. Conforme a esto, surgen las preguntas, ¿Qué relación existe entre las modalidades de los feminicidios y los sujetos feminicidas? ¿Cuál es la relación entre las modalidades de los feminicidios y los combos o bandas y así mismo con los feminicidios cometidos por una pareja, ex pareja o compañero erótico-afectivo?

Se parte de la hipótesis de que la relación que tiene la víctima de feminicidio con el sujeto feminicida determina el grado de sofisticación a la hora de cometer un feminicidio, revelándose en las modalidades empleadas como: arma cortopunzante, arma de fuego, objetos contundentes, ahorcamiento o estrangulamiento, asfixia mecánica, entre otros. 

Esto pone en tensión la relación que tienen los feminicidas que están ligados a estructuras de hombres en armas al margen de la ilegalidad, sean bandas o combos, y que pueden develar formas de extorsión, de paga diario y con ello la precarización a la que están sometidas las mujeres víctimas de feminicidios en Medellín.

Feminicidios en Medellín y sus modalidades

Los procesos de paz interrumpidos constantemente juegan con la esperanza, pues cuando se cree que comienza a superarse el conflicto se nota que se sigue inmerso en él. Cuando estos procesos no se dan, se pausan, se frenan y vuelven a comenzar la violencia se exacerba y la militarización de la vida parece soterrarse aún más en la cotidianidad, sin importar si se da en estructuras de conflicto entre guerrillas o no*, porque socava tan hondo que la violencia se vuelve en una forma de vida*. Parte del análisis de Casa de las Estrategias que se ha dado al margen de investigaciones sobre criminalidad, territorialización, delincuencia y homicidios hacia adolescentes y jóvenes interpela ahora el papel que tienen las mujeres dentro de esas estructuras. Pues, el efecto de las crisis económicas y sociales que se han dado mediante la globalización y la deuda de América Latina han llevado a que en el plano político el efecto de la borrosidad de las fronteras entre la guerra y la paz, la reproducción de la violencia por parte de los “hombres en armas” (guerrilleros, paramilitares, ex guerrilleros, ex paramilitares, sicarios, etc.) y la lucha antiterrorista como estrategia de gobierno*.

La violencia como sustrato está puesta y sea desde el marco de la legalidad (soldados, policías, militares, vigilantes) o desde contextos de ilegalidad (combos, bandas) las formas en que se crea una economía de armas clandestina introducirá las armas y las lógicas de guerra a las formas de relacionamiento con las mujeres*.

 Entonces, ante el mercado clandestino de armas, se plantea que los feminicidios cometidos con armas de fuego implican un acceso a formas más calculadas y plenarias de feminicidio mientras que modalidades más rudimentarias como el ahorcamiento o estrangulamiento se dan en otros escenarios, entonces la violencia varían según el móvil y el contexto.  Las categorías a tener en cuenta para este análisis son: ahorcamiento o estrangulamiento, arma de fuego, asfixia mecánica, contundente, arma cortopunzante, como las modalidades más frecuentes en cuanto a violencia feminicida se refiere, pues si bien, las armas han marcado fuertemente el conflicto colombiano, es menester no soslayar cómo se reproduce la violencia económica, política y social como lo es la feminicida, en entornos “aparentemente” privados e íntimos, es decir, en relaciones con las parejas erótico-afectivas de las mujeres. 

De los 275 casos de feminicidio analizados en las veintiún comunas y corregimientos de Medellín durante 2016 y 2022, se tiene que la modalidad predominante es arma cortopunzante con 104 casos, es decir, el 42%; seguida del arma de fuego con 95 casos y que representa el 39% de los casos; 32 asesinatos fueron por ahorcamiento o estrangulamiento, es decir, el 13%; 20 mujeres fueron asesinadas con un objeto contundente, lo que equivale al 8%; 16  mujeres fueron asesinadas mediante asfixia mecánica, es decir, el 7%; y finalmente, 3 fueron asesinadas con un tóxico o agente químico, 1 mediante una quemadura, 1 fue lanzada al vacío y 3 casos siguen sin establecerse en la comisión. 

 De los 275 casos se tiene que (94) mujeres fueron asesinadas en vía pública. Y de las modalidades empleadas para asesinar en vía pública se tiene que (49) mujeres fueron asesinadas con arma de fuego, (35) con arma corto punzante, (4) por ahorcamiento o estrangulamiento, (3) con objeto contundente, (2) mediante asfixia mecánica y (1) fue quemada.

 De las (82) mujeres asesinadas en su residencia, (36) fueron asesinadas con arma cortopunzante, (14) con arma de fuego, (12) mediante ahorcamiento o estrangulamiento, (11) con objeto contundente y (8)  mediante asfixia mecánica.

En cuanto a casas o apartamentos* se tiene un total de (24) mujeres víctimas de feminicidio, de ellas (11) fueron asesinadas con arma cortopunzante, (6) con arma de fuego, (3) mediante ahorcamiento o estrangulamiento, (1) mediante por asfixia mecánica, (1) fue lanzada al vacío y de (1) no se ha establecido el caso por la comisión.

 Finalmente, (18) casos se dieron en hoteles, hostales, moteles, de los cuales (7) fueron ahorcadas o estranguladas, (4) fueron asesinadas mediante asfixia mecánica, (3) fueron víctimas de feminicidio con armas cortopunzante, (2) con arma de fuego, (2) con un tóxico o agente químico. De las 19 mujeres restantes (10) fueron lanzadas a una zona bosca y (9) a un río o quebrada. 

Lo que en un principio se planteó como formas más operativas y estrategias de feminicidio devela no solo el cambio de armas, sino el sustrato económico y político que posibilitó introducirlas en Medellín y mantenerlas. La introducción de las armas cambia radicalmente las modalidades en que se asesina. Este cambio  significativo en cuanto a las armas y la estructura social se evidencia en  el capítulo del libro Conflicto y violencia urbana en Medellín desde la década del 90: algunas valoraciones, en el apartado de los cambios cualitativos en las formas de asesinar” en Medellín que se dieron entre el 2001 y 2002, afirmando que principalmente eran con armas “blancas” o cortopunzante, pasando a ser armas de fuego las más utilizadas, es decir, pensando entonces en contexto de hombres en armas, sea desde la legalidad o la ilegalidad, las estructuras delincuenciales introducen este tipo de armas (Moreno, 2003: 48)*, sin embargo, cuando se habla de feminicidios, es notorio entonces cómo cambia la relación entre la modalidad del feminicidio y los contextos en que se da. Esto permite corroborar que las formas de calcular y asesinar implican en efecto armas y una logística más sofisticada y ocurren principalmente con arma de fuego en vía pública,  y cuando se da en contextos en medio de relaciones de pareja, ex pareja o relaciones erótico- afectivas que evidencian formas de feminicidio con menos estrategemas y más rudimentarias. Además, los asesinatos de mujeres vinculados con estas últimas suelen darse más en las residencias de las víctimas, en hoteles, moteles y hostales. 

Mostrando entonces que, cuando se trata de feminicidios en vía pública prolifera la modalidad con arma de fuego, seguida de arma cortopunzante, pero cuando se observan los feminicidios cometidos en lugares de residencia el arma predominante es el arma cortopunzante, seguida de ahorcamiento o estrangulamiento. También, en los feminicidios cometidos en hoteles, hostales, bares o moteles el arma predominante es el ahorcamiento o estrangulamiento. 

En cuanto a las comunas, La Candelaria sigue siendo la comuna con más feminicidios, de los 275 casos analizados, 54 fueron en esta comuna, y en ella predomina el arma de fuego (18 casos), arma cortopunzante (17 casos), ahorcamiento o estrangulamiento (8 casos) y asfixia mecánica (7 casos). Belén es la segunda con más asesinatos a mujeres, con un total de (19 casos), de los cuales fueron con arma de fuego (9 casos), arma cortopunzante (7 casos), con objeto contunde (2 casos) y con la modalidad de ahorcamiento o estrangulamiento hubo (1). En tercer lugar se tiene a Villa Hermosa también con (19 casos), pero aquí se observa que cambia la modalidad siendo el arma cortopunzante (11 casos) la más frecuente, seguida de arma de fuego (3 casos), con Asfixia mecánica (2 casos) y con objeto contundente (2 casos).  

Notas al pie:

  1. Según la clasificación de la Subcomisión Primera de Sistema de Seguridad de la Alcaldía de Medellín, se refiere a casos en los que se presume la materialización de riesgos adicionales por: la pertenencia étnico-racial (negra, raizal, palenquera, afrodescendiente, afrocolombiana, indígena, Rom o gitana); identidad de género y orientación sexual (LBTIQ+); víctimas de explotación sexual comercial, ejercicio de prostitución, habitantes de calle, consumidoras de sustancias sicoactivas –SPA-, refugiadas y migrantes, entre otras.
  2. Veáse en: https://casadelasestrategias.com/ciudades-sin-miedo-por-la-reduccion-y-desnaturalizacion-del-feminicidio/?preview_id=28351&preview_nonce=060ae173ff&preview=true
  3. Veáse en: https://casadelasestrategias.com/poblacion-trans-y-sus-posibilidades-de-vida-en-medellin
  4. González, O. «Voluntariamente o por la fuerza:mujeres en la globalización», Revista de Estudios Sociales, 37 | 2010, 186-188.
  5. Falquet, J. “Hacia un análisis feminista y dialéctico de la globalización neoliberal: el peso del complejo militaro- industrial sobre las mujeres globales”
  6. Se tiene para esta clasificación que Residencia alude al lugar en el que vivía la víctima, para este caso, la mujer víctima de feminicidio. Y Casa o apartamento hace referencia al lugar en el que fue encontrado el cuerpo sin que sea precisamente la residencia de la víctima, es decir, puede ser la casa o apartamento de otra persona. 
  7. 2003, Moreno Bedoya, Roberto A. – Autor/a;Conflicto y violencia urbana en Medellín desde la década del 90 : algunas valoraciones. 

Mapas de calor 

1. Arma de fuego 

2. Arma cortopunzante 

3. Ahorcamiento o estrangulamiento

Mapa puntos 

4. Objeto contundente 

5. Asfixia mecánica