Población trans y sus posibilidades de vida en Medellín

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Hay tantos niños que van a nacer

Con una alita rota

Y yo quiero que vuelen compañero

Pedro Lemebel[1]

 

 

Casa de las Estrategias

“Medellín es una ciudad violenta”. Esta es una afirmación que se ha repetido hasta el cansancio. Normalmente se equipara la violencia a la tasa de homicidios, esto lleva a afirmaciones contundentes sobre la pacificación de la ciudad a partir de reducciones en dichas tasas; esta visión, cuando no se complementa con otros diagnósticos de seguridad y convivencia, tiene implícito el riesgo de invisibilizar fenómenos de violencia y problemáticas de convivencia cotidianas y que tienden a afectar particularmente a ciertos grupos poblacionales con mayor ahínco. Por ello, y en consonancia con el mes de la diversidad sexual que recién finalizó, Casa de las Estrategias se propone en esta cápsula, rescatar algunas de las vivencias cotidianas de la población trans[2] en la ciudad.

El enfoque de esta investigación es cualitativo y se apoya en dos fuentes primarias: una revisión de prensa de las noticias publicadas sobre violencias sufridas por personas de la población LGBTIQ+ en Medellín desde 2020, y entrevistas abiertas realizadas a cuatro personas pertenecientes a la población LGBTIQ+, tres mujeres trans y un hombre trans. De estas, dos ejercen o ejercieron el trabajo sexual, una dirige un colectivo que busca la transformación de condiciones de vida de mujeres trans a partir de manifestaciones artísticas y un hombre trans hace parte de una organización que se enfoca en la dignificación de las condiciones de vida de las trabajadoras sexuales y de sus hijos. Esta muestra no tiene la intención de ser estadísticamente representativa, sin embargo, es imposible desconocer que las vivencias mencionadas son las mismas de muchas mujeres trans y hombres trans cuyas realidades toman forma en la ciudad.

De cara a los relatos, a las violencias rotuladas en los cuerpos y al sustrato de violencia no se puede desconocer, sin embargo, la utilidad de las cifras de homicidio para comprender la intensidad de un fenómeno, particularmente cuando este implica la pérdida de vidas por parte de habitantes de la ciudad. En este sentido, según información del SISC, entre enero de 2016 y junio de 2022 se registraron 79 homicidios de personas que pertenecían a la población LGBTIQ+. De estos, 9 eran mujeres trans y uno era hombre trans.

Estos hechos ocurrieron principalmente en la comuna La Candelaria (27 %), seguida de Laureles-Estadio (10 %), Robledo (9 %) y Castilla (8 %). Estas comunas agruparon el 54 % de los casos ocurridos. Los lugares del hecho varían con respecto a la tendencia general de los homicidios y feminicidios de la ciudad, en este caso el 48 % de las víctimas fueron asesinadas al interior de una residencia y el 9 % en un hotel, motel u hostal; esto demuestra que los espacios cerrados y en los que las actividades de socialización son más íntimas, la población LGBTIQ+ se encuentra en un mayor riesgo. Las modalidades de los homicidios también se invierten al compararlas con el resto de la ciudad, para estos 79 homicidios la principal modalidad fue el arma cortopunzante (44 %), seguida del estrangulamiento (28 %)[3].

Estos datos tienen un subregistro atribuible a la imposibilidad de las autoridades de determinar la identidad de género en todos los casos y a prejuicios de familiares de las víctimas que prefieren ocultar esta información. Además, se le suma la fractura que existe entre las instituciones y la población trans, pues ante la impunidad, la falta de pronunciamiento, las modificaciones en las leyes y agentes que las tramitan, esta población se ha convertido en gran medida, en una descreída de las instituciones. No obstante, para el objeto de esta cápsula, las cifras permiten priorizar la comuna de La Candelaria y las dinámicas que allí ocurren como objeto de estudio.

Entonces, a partir de una revisión de prensa y unas entrevistas enfocadas en las dinámicas de La Candelaria se orientan las siguientes preguntas: ¿De qué forma se manifiesta la violencia ejercida por las instituciones en la cotidianidad de la población LGTBI? ¿Cómo opera la violencia simbólica hasta la violencia homicida contra la población trans en La Candelaria?

 

Violencia contra los cuerpos de las personas trans

En un rastreo de prensa entre 2020 y 2022 algunos de los medios de comunicación más reconocidos y consultados de Medellín, se encontraron 41 noticias sobre la población LGBTIQ+. En algunas de ellas se resaltan hechos de inclusión, diversidad, acceso a bienes, servicios y oportunidades, así como conmemoraciones de días relevantes. Adicionalmente a esto, también se encontraron noticias referentes a hechos violentos cometidos contra esta población.

Específicamente, hechos de violencia física como la noticia del homicidio de una mujer trans en Santo Domingo Savio (29/06/2020[4]). El homicidio de una mujer trans en Enciso (06/07/2020) que tuvo varios titulares y noticias de prensa[5],[6],[7]. El homicidio en fechas cercanas de dos miembros de la comunidad LGBTIQ+ (11/11/2020)[8]. Otro caso ocurrido el 05 de julio de 2021 después de la marcha del orgullo LGBTIQ+[9]. En general se detecta una intención por parte de los medios de comunicación de destacar de forma particular los homicidios de integrantes de la comunidad LGBTIQ+, sin embargo, el número de noticias es mucho menor al total de casos registrados según las cifras del SISC.

Actualmente, las redes sociales son un nuevo canal de amenaza identificado por integrantes de la comunidad LGTBIQ+. En lo que va del año 2022 se registran 6 casos de homicidios de hombres gais en Medellín con un patrón similar que vincula contactos por medio de aplicaciones móviles que se concretan en moteles u hoteles en Medellín como lugares de encuentro en donde finalmente se perpetra el homicidio.

Se identificaron también hechos que no quedan registrados en estadísticas oficiales como por ejemplo las agresiones que no derivan en homicidios, o las acciones institucionales que violentan a la comunidad LGBTIQ+. En 2020, se registró una agresión por parte de integrantes de la policía a una mujer trans en el Metro de Medellín (26/07/2020)[10], violencia que después se incrementó, pues la Policía en un comunicado emitido invisibilizó la identidad de género de esta mujer (09/11/2020)[11],[12]. Agresiones por parte de ciudadanos como intentos de extorsión[13], lesiones personales[14],[15],[16], amenazas en formas de panfletos[17], irrespeto institucional a las identidades de género[18] y barreras institucionales a la hora de realizar el cambio de sexo en documentos de identidad[19].

Las cifras de homicidios de población LGBTIQ+ así como el rastreo de prensa realizado, permite avizorar la magnitud de un fenómeno violento constantemente invisibilizado. Para comprender de forma más plena el fenómeno, se realizaron cuatro entrevistas, en estas se tomaron en cuenta dos criterios de priorización: la cotidianidad de la persona entrevistada transcurre en la comuna La Candelaria, y esta persona se reconoce como trans. Esto limita en cierta medida las conclusiones que pueden extraerse de la cápsula investigativa, pero permite a su vez visibilizar cómo las cotidianidades de un segmento poblacional específico están signadas por actos violentos, por un constante riesgo de agresión y por la permanente presencia del temor al otro. Por ejemplo, una de las mujeres trans entrevistadas nos relata:

A una de mis chicas la amarraron a un cepo y la dejaron amarrada [la Policía]. Casi dos días. Semidesnuda, parada, sin poderse ni sentar y tenía que mearse, cagarse ahí. Como si fuera un sistema de normalización, porque ese era supuestamente el castigo para que ella se volviera realmente un hombre. Y lo peor de todo, era una mujer estando al servicio de la prostitución, del servicio sexual. Y era una mujer migrante venezolana que no tenía los mismos estudios de derecho que las colombianas (Testimonio mujer trans, 2022).

Según el Informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos Formas y Contextos de la Violencia contra Personas Lesbianas, Gays, Bisexuales, Trans e Intersex[20] que se concentra en violencia física y asesinatos a esta población, se resaltan seis formas de violencia (CIDH, 2015):

  1. Falta de denuncias y estadísticas oficiales;
  2. Violencia generalizada;
  3. Invisibilidad de la violencia cotidiana;
  4. Invisibilidad de la violencia contra ciertos grupos: hombres trans, personas bisexuales y personas intersex;
  5. Altos niveles de crueldad;
  6. Violencia como represalia por demostraciones públicas de afecto entre personas del mismo sexo.

De manera que es importante analizar la violencia que se ejerce sobre estos cuerpos hasta llegar a los asesinatos. Pues en este punto, se estudian los altos niveles de violencia y crueldad. En las entrevistas realizadas y en el seguimiento a prensa, la violencia lesiva, muchas veces hasta llegar a la violencia homicida, es la forma más directa de violencia y más reiterada que viven las poblaciones trans.

Según el informe, y particularmente en este apartado, se incluye a:

Personas lapidadas, decapitadas, quemadas y empaladas. (…) apuñaladas de manera reiterada, sus genitales mutilados, o golpeadas hasta la muerte con martillos u objetos contundentes, les arrojan ácido o son asfixiadas. Algunas de las víctimas en el Registro fueron reiteradamente atropelladas por carros, o incineradas. En muchos casos, las víctimas fueron asesinadas luego de ser sometidas a múltiples formas de extrema humillación, degradación, tortura y violación (CIDH, 2015).[21]

De forma que los cuerpos de la población trans se vuelven cosificados pues son vulnerables a altos niveles de violencia, y llevan consigo las cicatrices y traumas psicológicos que la desensibilización de quienes los agreden ha causado en ellos. Incluso, hasta cuando mueren, al clasificar su cuerpo, desde medicina legal, son victimizadas, al no reconocer su identidad en algunas ocasiones, como lo relata una de las entrevistadas y cuyo testimonio aparece más adelante.

Es por eso que, en este ejercicio investigativo se entrevistaron a varias personas de la población trans, desde perspectivas diversas que permitieron analizar un amplio panorama de las violencias. Y sin embargo, en la entrevista con el hombre trans, uno de los puntos en el que fue más enfático fue en la diferencia sustancial existente entre las violencias que padecen los cuerpos de los hombres trans en comparación con las mujeres:

Las que más sufren la violencia institucional son las mujeres antes que los hombres trans y las diversidades transmasculinas. No sufrimos tanto por el tema del machismo. (…) Por eso es que la violencia no es tan directa, es que mientras que no sepan lo que uno trae en los pantalones no le van a hacer nada. (Testimonio hombre trans, 2022).

Una conclusión importante de esta entrevista es que para entender de manera profunda la discriminación que existe hacia la población trans hay que mirar a cada población por separado y analizar de qué forma son víctimas de violencia. Para el hombre trans entrevistado, su experiencia como mujer marca un camino diferente, pues después de hacer el tránsito pudo acceder a los beneficios y privilegios que tienen los hombres en una sociedad patriarcal:

Yo pasé de ser una posible víctima a ser un posible victimario con los privilegios y los beneficios. Yo viví 17 años con otra identidad. Que no podía caminar solo por la calle como ahora. No podía montarme en un transporte público como ahora. Incluso en el estudio, uno se da cuenta que a uno lo escuchan más. Le ofrecen más oportunidades. (Testimonio hombre trans, 2022).

Para el entrevistado, la experiencia de un hombre trans pasa más por la invisibilidad y cuenta cómo él, y supone que otros hombres trans, no son víctimas directas de la transfobia debido a que su identidad está protegida, y porque el patriarcado estructural los sitúa en una posición más segura. Por otro lado, para las mujeres trans la experiencia es opuesta: una identidad de género sobreexpuesta y una exclusión que limita las posibilidades educativas y laborales, razón por la cual en muchos casos recurren a trabajos informales. Esta última situación, la exclusión y la sobreexposición de la identidad, crea un ecosistema que reproduce y recrudece las violencias a las que son víctimas.

La experiencia de un hombre trans muestra la desproporción en las violencias que viven las poblaciones con identidades de género no hegemónicas, violencias que van desde lo lesivo hasta lo institucional:

“Cuando uno habla de diversidad, más que todo se habla de mujeres trans. Precisamente por lo mismo, porque es que a nosotros, a los hombres trans, nuestras masculinidades, no nos han violentado tanto. Es que es increíble. Del tema de las garantías que hay al momento de acceder a la salud para una persona trans la diferencia es increíble. Ya entrevisté a mujeres trans que llegaban a una cita médica por la especie, donde un psiquiatra o una psicóloga les decía no, es que yo no trato a gente como ustedes. En cambio, llega un hombre trans y les da la atención desde ya en el proceso” (Testimonio hombre trans, 2022).

De esta manera, si de algo dan cuenta los cuerpos de mujeres trans, a diferencia de los de los hombres, es que cuando se trata de cosificar e instrumentalizar esos cuerpos la violencia no cesa, sino que se replica. Se crece en medio de ella, se vive en ella, se ejerce en otros, se fragua, se expande y se explaya a todos los sectores sociales, a las generaciones venideras, desplegando una violencia circular. Es un ir y venir que no se detiene, sino que se prolonga en el tiempo y en los espacios urbanos. Estos simbolismos se observan en el uso y el desuso del cuerpo (observado cómo “lo raro”, artefacto, mercancía u objeto) y en la violencia con la cual es retratado este cuerpo (Pinto, 2018: 740)[22]. Y también muestra cómo opera el mandato de masculinidad, es decir, el querer demostrarse cosas entre los hombres (Segato, 2020)[23]

Ese es el miedo que tenemos nosotras [Que nos asesinen] porque en todo el mundo hay mucha intolerancia con nosotras porque el muchacho puede estar con nosotras y luego esta con los amigos y en una traba lo cogen a uno y le dicen ¡Vean a este marica! y lo cogen a piedra y a puñaladas (Testimonio mujer trans, 2022).

[los hombres] son quienes más nos utilizan y luego nos rechazan. Después de salir con una trans de la pieza, se van con los amigos, y luego son ¡Ay ese marica! Si veo una gallada de hombres, prefiero dar la vuelta, o evitar, porque uno solo se prende y todos se riegan (Testimonio mujer trans, 2022).

 

Ciudades en las que la población trans no tenga miedo

Casa de las Estrategias desde su proyecto Ciudades Sin Miedo busca ciudades seguras, y precisamente estudiar el fenómeno del homicidio en la ciudad ha posibilitado identificar, una vez más, las formas de violencia que sufren quienes habitan, trabajan, y frecuentan la Comuna 10, La Candelaria. Esto ha suscitado investigaciones, campañas y un discurso reiterado por desnaturalizar las múltiples formas de violencia en la ciudad. Esta violencia que es el resultado de los entornos armados, en donde la violencia es una forma de vida (Pinto, 2018: 738) [24]. hace precisamente que se repliquen estos modos de ser contra la población LGTBIQ+.

En términos espaciales, se encuentra una concentración en la comuna de La Candelaria con 21 casos (27 %). Específicamente en los barrios La Candelaria, Villa Nueva y Barrio Colón con 14 casos. Este sector corresponde al centro de la ciudad y es caracterizado por dinámicas comerciales, de ocio, de entretenimiento y además por dinámicas de control violento, de venta de estupefacientes, de extorsiones en grandes cuantías, de hurtos, y donde también confluyen dinámicas o espacios donde se desarrolla el trabajo sexual. Esta concentración de fenómenos permitió delimitar el objeto de estudio de esta cápsula ciudadana. Por ello, nos enfocamos en las vivencias, recorridos, traslados y relaciones que genera la población transgénero en el centro de la ciudad.

Y sin embargo, continuar estudiando los perímetros más violentos de La Candelaria es una forma de no dejar que el tema muera, es seguir manteniendo vivo el propósito de transformar un territorio que espera que la violencia homicida no sea sintomática de su cotidianidad y de quiénes la habitan. Desnaturalizar no solo el homicidio, sino promover hábitos de pensamiento que desnaturalicen las formas de violencia que escalan hasta plagar cada una de las instituciones y se insertan en las relaciones sociales.

La violencia produce crisis en todos los órdenes (…). Los individuos buscan sus propias articulaciones, repitiendo una y otra vez sus relatos personales, acaso al modo de exorcismo de una experiencia traumática, acaso al modo de explicar un panorama político y económico cuya complejidad es aprehensible ahora a partir del pequeño cuento de una persona a otra. (Rotker: 9 en Pinto, 2018:737).[25]

 

 Violencias que escalan, el papel de las instituciones

¿Cómo se van a atender a estas personas que viven de manera inhumana, en pensiones, aguantando hambre, teniéndose que prostituir de la manera más baja por miseria? Perseguidas por la Policía, perseguidas por la Fiscalía, maltratadas. Gente que no es atendida ni siquiera en una ida [a la EPS] porque no tienen acceso a los medicamentos del VIH y no se pueden hacer un tratamiento. Se nos están muriendo estas mujeres. (Testimonio mujer trans, 2022).

Estas formas de violencia dan cuenta de procesos que acogen a las diferentes instancias institucionales, desde la sociedad civil hasta el Estado; pasando por las formas de discriminación en centros de salud, registraduría, la Alcaldía y la Policía, hasta los trámites migratorios y de reconocimiento para quienes han sido desciudadanizados por tener otra nacionalidad, cómo sucede, por ejemplo, con la población trans migrante.

Simplemente decían sí, le vamos a ayudar, pero no le ayudaban. Esas son las violencias institucionales (…) que también parten de la mentira, cuando juegan con las personas y dicen que las van a atender, le dicen: – “Déjenos sus datos, déjenos su hoja de vida”. Nunca reciben la llamada, nunca la llaman. He visto mujeres trans venezolanas que se iban a vacunar o porque tenían un problema de salud de urgencia y les decían: – “Aquí no atendemos venezolanos” (Testimonio mujer trans, 2022).

Se observa entonces cómo las violencias a las que se exponen las poblaciones trans superan lo lesivo, que es la forma más directa de violencia, y se empieza a crear todo un contexto de vulneración crónica y silenciosa de los derechos de estas poblaciones.

Uno de esos casos de vulneración crónica es el sistema de salud, que se detecta como uno de los espacios donde más se victimizan las poblaciones trans. Los prejuicios de los funcionarios de muchas de estas entidades hacen que se obstaculice la prestación del servicio de salud, no solo en los casos donde requieren atención de urgencia sino también en los procedimientos hormonales, quirúrgicos y estéticos propios de su tránsito. Esta desprotección representa una grave vulneración a la integridad personal de las personas trans debido a que en reiteradas ocasiones involucra violencia física produciendo una discriminación sistemática invisibilizada. Una de las personas entrevistadas relató cómo han percibido estas violencias desde el testimonio de mujeres trans trabajadoras sexuales:

Le había tocado atravesar muchísimos baches al momento de querer acceder al servicio de la salud. Por ejemplo, el servicio de psicología le demoraron un montón las citas y ella se pone a hablar con otra gente y se da cuenta de que a la gente la atienden tarde, pero la atiende, en cambio a ella le cancelan y le atrasan y le atrasan la cita, por ejemplo. (Testimonio mujer trans, 2022).

También expresaron que en jornadas de atención en salud y vacunación de la Alcaldía, dirigidas a la población trans las mujeres han sido víctimas de violencia por parte de funcionarios que se niegan a prestarles el servicio al no poder verificar que son esa persona debido a que aún no ha habido un cambio en los documentos de identificación, “Sí, usted me dice que es tal persona, pero yo veo un macho y ese tipo de cosas” (Testimonio mujer trans, 2022).

¿Pero qué pasa independientemente de que el juez emita el veredicto? Sí, hay un mal proceso en la investigación, porque no es competencia de la fiscalía saber si una mujer trans fue asesinada, (…) la remiten como un caso de hombre, inmediatamente están faltando al derecho de una persona trans. (Testimonio mujer trans, 2022).

Aunado a lo anterior es importante incluir el proceso del tránsito, que no solo contempla procedimientos relacionados con la salud sino también el reconocimiento de la identidad de género en los documentos de identificación. Para estos procesos existe un apoyo institucional que las personas entrevistadas reconocieron: la Gerencia para las Diversidades de la Alcaldía de Medellín, en donde a través de su centro para la diversidad en Villa Nueva le hace acompañamiento jurídico a las mujeres y hombres trans que quieren cambiar los documentos. Sin embargo, la exclusión y la victimización no terminan con esta oferta institucional, en muchas ocasiones las mujeres no pueden terminar su cambio de documentos por falta de dinero o de información y esto las expone a violencias y discriminación cuando quieren acceder a un servicio y requieren identificarse.

Al realizar las entrevistas estas personas fueron reiterativas al referirse a la incredulidad que tienen por las instituciones. Si bien, en algunos casos declaran no haber tenido problema en ciertos aspectos (en donde menos se identificó reticencia por parte de las instituciones fue ante la pregunta por el cambio de documento), persiste en las relaciones sociales y en la institucionalidad una inoperancia que se revela en la desconfianza y en el descreimiento ante las instituciones. Al preguntarle a las personas entrevistadas por el papel de las instituciones, particularmente a la hora de denunciar los abusos y respondieron esto:

Nunca he denunciado, porque me he dado cuenta que (sic) muchas que han denunciado no les paran bolas, o dicen que van a recibir el informe que lo toman y no pasa nada. (Testimonio mujer trans, 2022).

Si ellos ven que a uno le están haciendo algo [Policía], ellos no lo van a defender. A mí me tocó un policía que no me defendió cuando unos hombres me cogieron a pata y me dejaron en el suelo. Él no me defendió, lo único que hizo fue darme la mano para que me parara. Muchas veces le ayudan a uno y quieren que uno se les entregue, es decir, que uno tenga relaciones sexuales con ellos. Muy rara la vez que ayudan, pero cuando lo hacen le cobran el doble. (Testimonio mujer trans, 2022)

Nosotras nos ponemos a llamar a la policía y nunca llega o si llega, llega después, como te decía ahorita llegan es a favor de la otra persona. Nunca se pone de nuestro lado porque al fin y al cabo somos putas de la calle, estamos en la calle, entonces siempre van a estar a favor del cliente, del hombre. Siempre somos nosotras las que nos estamos defendiendo. (Testimonio mujer trans, 2022).

Y no solo en la recepción de denuncias, aún después de ser víctima de homicidio, la población trans es victimizada. Por ejemplo, al momento de hacer el levantamiento del cuerpo y se le asigna otra identidad de género, cuando el caso queda en la impunidad, también en la falta de pedagogía en las instancias de salud con un enfoque diferencial, en los múltiples abusos cometidos por la fuerza pública, se pueden observar estas victimizaciones por parte de la institucionalidad.

Según la Corte constitucional[26] se protegen los derechos de personas trans, en especial mediante tres derechos fundamentales: el derecho a la igualdad; el derecho al libre desarrollo de la personalidad; y el derecho a la salud. Y aunque la jurisprudencia parece regular y acoger gran parte de los derechos que necesitan las poblaciones trans con un amplio reconocimiento de los derechos humanos, los derechos permanecen en abstracto, es decir, no se concretan en la práctica, negando la posibilidad, en muchos casos, de hacerlos efectivos, como se mostrará mediante los perfiles de las entrevistadas y en los datos recopilados y descritos a continuación.

Si se tiene en cuenta el testimonio de una de las mujeres entrevistadas y que coincide con los análisis teóricos, es la violencia económica la que primeramente niega el acceso a las condiciones materiales como el derecho a la educación y al empleo, ¿acaso esto no extendería y dignificaría sus posibilidades de vida?

(Sobre la Alcaldía) las trabajadoras sexuales prefieren quedarse trabajando que ir a una reunión a que le den a uno dos o tres condones, o dizque un kit alimenticio y las trabajadores sexuales dicen que van a ir a perder toda la mañana allá si en un ratico se hacen más que eso, entonces le dan a uno unos condones, que la prueba del VIH, siempre relacionadas con el VIH, con las enfermedades venéreas y no pasan de ahí. No piensan que hay otras cosas, como la educación. Uno tiene que tener (sic) una educación. (Testimonio mujer trans, 2022).

Según el Observatorio de la Universidad Colombiana que anunció uno de los informes realizados por la Universidad Nacional y el Gobierno Nacional para la educación superior inclusiva se tiene esta población es víctima de una violencia que los ha relegado, hasta ahora, a la precariedad económica.

El grupo de identidad sexual con mayor índice de precariedad es el de las personas “trans” (…) quienes presentan la más alta proporción de personas no afiliadas a la seguridad social, la más alta afiliación al régimen subsidiado y la más baja afiliación al régimen contributivo, siendo el grupo más excluido del sistema de educación[27].

Conclusión

Conocer las victimizaciones que sufre la población trans, no solo desde los informes de prensa, sino desde los testimonios posibilita aterrizar los relatos escritos para escuchar, desde la propia subjetividad de quienes han padecido todo tipo de victimizaciones, discriminaciones, marginaciones y lo más grave la falta de reconocimiento de derechos humanos y lograr interpelar el papel de las instituciones en frente a este fenómeno violento.

El papel del Estado como garante y protector de derechos presenta una gran desconfianza, incredulidad y descreimiento en todas las instancias ante la falta de presencia ante esta población. No solo se evidencia desde la violencia económica que relega a esta población a condiciones precarias de acceso a educación y empleo, sino ante el abuso y uso letal de la fuerza por parte de la policía, así como la impunidad, la victimización a la hora de hacer trámites médicos, de atención a la salud, de cambio de los documentos de identificación así como una pedagogía que implique cambios de pensamiento por parte de la sociedad civil. sin dejar de lado, por supuesto, el papel de los medios de comunicación.

Se evidenció, no solo una constante espectacularización de la muerte que tiene como consecuencia, y en consonancia con el conflicto armado, una desensibilización ante la violencia, sino que se arraiga y despliega en las capas sociales haciendo que el homicidio y la violencia contra las poblaciones trans se naturalice y caricaturice, minimizando el impacto que realmente tiene.

Por otra parte, es preocupante encontrar la ausencia de datos existentes entre 2016 y 2022 sobre la población LGTBIQ+ y que si bien se resaltan los avances en estudios con enfoque de género, como es el caso de los informes inclusivos en educación superior como el de la Universidad Nacional de Colombia, no es suficiente, pues se debe tener en cuenta la educación primaria, secundaria y los entornos en lo que han crecido estas poblaciones. Al estar ligadas a índices de pobreza y desigualdad el hecho de no encontrar un fácil acceso a la educación pública de calidad obstaculiza sus posibilidades en la educación superior y por ende de empleabilidad. Encontrando que en La Candelaria, se concentra gran parte de la población trans que frecuenta o vive en estos espacios enfrentándose a altos niveles de violencia no solo económica sino fáctica y simbólica, y corriendo grandes riesgos de sufrir abusos y asesinato.

Es necesario ser enfáticos en el hecho de que 9 de las 10 personas trans víctimas de homicidio hayan sido mujeres trans, y más aún después del testimonio del hombre trans entrevistado. Esto permite entrever que lo que para Rita Segato (2013)[28] es un mandato de masculinidad se concretiza en estos cuerpos que rompen con ese mandato, precisamente, que demanda el poder de los hombres. El ataque contra la población de mujeres trans se efectúa mediante el rechazo de los hombres a seguir una prolongación patriarcal y misógina, como se supone deberían seguirlo. Romper el mandato, salir del pacto de hombres se presenta, en el imaginario colectivo, como una imposición y para quienes no siguen estas lógicas se les “castiga”. Mientras que quienes transitan de mujer a hombre, precisamente, acceden a ese grupo de privilegios.

Finalmente, se hace un llamado reiterativo con respecto a la violencia homicida que opera en La Candelaria, pues como se ha demostrado anteriormente es un lugar en el que ocurren gran parte de los feminicidios, los homicidios de población joven y los homicidios de habitantes de y en situación de calle. A modo de cierre se presenta el testimonio de una de las mujeres trans entrevistadas:

Es demasiado fundamental que un albergue de protección para las mujeres trans (…) sea una prioridad en la política pública de la ciudad de Medellín y especialmente en La Candelaria. (…) La Candelaria ya lo debería tener para atender a todas estas personas que prácticamente no tienen qué comer, dónde vivir; una puñalada, en cualquier momento de la noche, donde sea, algo mínimo. La atención de la Gerencia de Diversidad Sexual se ha convertido en una herramienta donde ellos aplican un proyecto, pero ellos no tienen la capacidad de tener una atención primaria. Es como una oficina más de la calidad de la atención. Pero la persona puede tener una dificultad, pero allí no se puede quedar, allí no le dan un plato de comida, no le dan donde quedarse, ni un refugio nada ¿Entonces yo me pregunto para qué tanta plata? Si lo que necesitamos es atención primaria para las personas trans cuando están violentadas. Y hasta el momento, no, no hay forma. O sea, eso es una violencia institucional. Esa es la violencia institucional. Porque si se generan mil quinientos millones de pesos para atender una población, ¿por qué nunca se puede atender primariamente cosas básicas? mientras que se recupera de una recaída de un VIH, no hay donde; mientras se recupera de una puñalada, no hay donde; mientras atentaron contra su vida, y no, no hay donde (Testimonio mujer trans, 2022).

[1] Lemebel, P. (2019). Manifiesto (Hablo por mi diferencia). El Espectador: https://www.elespectador.com/el-magazin-cultural/manifiesto-hablo-por-mi-diferencia-article-838205/

[2] “Trans” que puede incluir: transgeneristas, transexuales, travestis, transformistas.

[3] Para la generalidad de la ciudad, la principal arma usada para cometer homicidios es el arma de fuego con aproximadamente el 65 % de los casos, mientras que el arma cortopunzante asciende anualmente al 27 %. 

[4] Osorio G., A. F. (2020a, junio 29). Conozca la mujer trans asesinada en Santo Domingo Savio. Q’hubo Medellín; Q´hubo Medellín. https://www.qhubomedellin.com/premium/esta-fue-la-mujer-trans-asesinada-en-santo-domingo-savio/           

[5] Osorio G., A. F. (2020b, julio 7). Terminando la tarde de este lunes asesinaron a un integrante de la comunidad LGTBI en Enciso. Q’hubo Medellín; Q´hubo Medellín. https://www.qhubomedellin.com/noticias/comenzando-la-noche-de-este-lunes-asesinaron-a-un-integrante-de-la-comunidad-lgtbi-en-e             

[6] Martínez, R. (2020, julio 8). Mujer trans asesinada en Enciso era venezolana. Q’hubo Medellín; Q´hubo Medellín. https://www.qhubomedellin.com/premium/mujer-trans-asesinada-en-enciso-era-venezolana/           

[7] Minuto30com. (2020, julio 9). FOTOS: Ella es Shantall, la joven trans asesinada en Enciso. Minuto30.com. https://www.minuto30.com/shantall-trans-asesinada1/1079530/                           

[8]Osorio G., A. F. (2020, noviembre 11). En Manrique y Castilla, asesinaron a 2 integrantes de la comunidad LGTBI. Q’hubo Medellín; Q´hubo Medellín. https://www.qhubomedellin.com/noticias/en-manrique-y-castilla-asesinaron-a-2-integrantes-de-la-comunidad-lgtbi/       

[9] Cano Sánchez, J. M. (2021, julio 5). Luego de la marcha del orgullo gay, mujer trans fue asesinada en el parque de El Poblado. Q’hubo Medellín; Q´hubo Medellín. https://www.qhubomedellin.com/noticias/luego-de-la-marcha-del-orgullo-gay-mujer-trans-fue-asesinada-en-el-parque-de-el-poblado/

[10]Arango, P. A. S. (2020, julio 27). Este es el video que grabó la mujer trans en el metro mientras era víctima de un supuesto “abuso de autoridad”. Q’hubo Medellín; Q´hubo Medellín. https://www.qhubomedellin.com/noticias/este-es-el-video-que-grabo-la-mujer-trans-en-el-metro-mientras-era-victima-de-un-supuesto-abuso-de-autoridad/       

[11] Minuto30.com. (2020, noviembre 9). EN VIDEO: Policía de Medellín se excusa por llamar “persona” y no mujer a la joven trans que fue sacada del Metro. Minuto30.com. https://www.minuto30.com/policia-de-medellin-se-excusa-por-llamar-persona-y-no-mujer-a-la-joven-trans-que-fue-sacada-del-metro/115385                        

[12] Espectador, E. (2020, noviembre 10). Policía en Medellín tiene que disculparse con Big Emma, mujer trans, por intentar manchar su imagen. El Espectador. https://www.elespectador.com/colombia/mas-regiones/policia-en-medellin-tiene-que-disculparse-con-big-emma-mujer-trans-por-intentar-manchar-su-imagen-article/  

[13] Jimenez, J. (2021, diciembre 15). Le pedía a un médico de Medellín una moto y dinero a cambio de no revelar que era gay. Minuto30.com. https://www.minuto30.com/extorsion-medico-medellin-revelar-gay/1294077/     

[14] Hernández, A. F. G. (2021, julio 16). Lo condenaron a casi una década de cárcel por atacar a puñaladas a una mujer transgénero. Q’hubo Medellín; Q´hubo Medellín. https://www.qhubomedellin.com/noticias/lo-condenaron-a-casi-una-decada-de-carcel-por-atacar-a-punaladas-a-una-mujer-transgenero/                         

[15] Cogua, S. (2022, junio 29). Mujer trans fue atacada con una navaja en un hotel de Medellín. Minuto30.com. https://www.minuto30.com/mujer-trans-atacada-navaja-hotel-medellin/1344244/             

[16]Arango, P. A. S. (2022, junio 26). EN VIDEO: Indignación por brutal ataque a una mujer trans en plena calle de Medellín. Q’hubo Medellín; Q´hubo Medellín. https://www.qhubomedellin.com/noticias/en-video-indignacion-por-brutal-ataque-a-una-mujer-trans-en-plena-calle-de-medellin/    

[17] Cogua, S. (2022a, abril 5). ¡Muy grave! Denuncian aviso amenazante contra la población LGBTI en Medellín. Minuto30.com. https://www.minuto30.com/aviso-amenazante-lgbti-medellin/1323404/

[18]Alcaraz, J. (2022, mayo 17). Joven trans denuncia que docente del Sena irrespetó su identidad de género. Elcolombiano.com. https://www.elcolombiano.com/tendencias/caso-de-transfobia-en-el-sena-antioquia-DA17531112   

[19] Alcaraz, J. (2022a, marzo 2). La lucha de Dani para que Colombia incluyera el no binario en la cédula. Elcolombiano.com. https://www.elcolombiano.com/tendencias/dani-garcia-pulgarin-persona-no-binaria-que-logro-cambio-en-cedula-y-otros-documentos-OE16741906                    

[20] Comisión Interamericana de Derechos Humanos. (2015) Violencia contra Personas Lesbianas, Gay, Bisexuales, Trans e Intersex en América. (Doc. 36) OEA http://www.oas.org/es/cidh/multimedia/2015/violencia-lgbti/formas-violencia-lgbti.html        

[21] Comisión Interamericana de Derechos Humanos. (2015). Violencia contra Personas Lesbianas, Gay, Bisexuales, Trans e Intersex en América. (Doc. 36) OEA http://www.oas.org/es/cidh/multimedia/2015/violencia-lgbti/formas-violencia-lgbti.html        

[22] Pinto, D. (Julio, septiembre 2018). Travestidas cicatrices: cuerpo y violencia en la obra de Pedro Lemebel. Revista Iberoamericana, 264. Páginas 740. https://revista-iberoamericana.pitt.edu/ojs/index.php/Iberoamericana/article/view/7630  

[23] Segato, R. (2020). «Se prueban a sí mismos que son hombres a través de la violencia». ANRed: https://www.anred.org/2020/01/22/rita-segato-se-prueban-a-si-mismos-que-son-hombres-a-traves-de-la-violencia/

[24] Pinto, D. (Julio, septiembre 2018). Travestidas cicatrices: cuerpo y violencia en la obra de Pedro Lemebel. Revista Iberoamericana, 264. Páginas 738. https://revista-iberoamericana.pitt.edu/ojs/index.php/Iberoamericana/article/view/7630

[25] Pinto, D. (Julio, septiembre 2018). Travestidas cicatrices: cuerpo y violencia en la obra de Pedro Lemebel. Revista Iberoamericana, 264. Páginas 737.

[26] Véase las sentencias T-063 de 2015, T-918 de 2012 y T-231 de 2013, T-876 de 2012 y T-918 de 2012, T-771 de 2013, T-447 de 2019 y T-675 de 2017, T-562 de 2013 y T-565 de 2013, T-476 de 2014, T-143 de 2018, T-062 de 2011.

[27] Observatorio de la Universidad Colombiana. (Agosto, 2018). Mineducación sugiere a las IES ampliar acceso a mujeres y personas LGBTI.

https://www.universidad.edu.co/mineducacion-sugiere-a-las-ies-ampliar-acceso-a-mujeres-y-personas-lgbti/

[28]  Segato, R. (2020). «Se prueban a sí mismos que son hombres a través de la violencia». ANRed: https://www.anred.org/2020/01/22/rita-segato-se-prueban-a-si-mismos-que-son-hombres-a-traves-de-la-violencia/